jueves, 9 de enero de 2020

La Iglesia
La Iglesia de Nuestra Señora del Rosario
Situada en la Plaza Constitución, frente al Ayuntamiento. Fue declarada monumento histórico artístico en 1982. Desde el siglo XVI existió una iglesia mudéjar con armadura de tirantes que fue arruinada por un incendio en 1636. No fue hasta el siglo XVIII, proyectada por Ventura Rodríguez (1.777) y terminada en 1.778, como una interesantísima iglesia neoclásica, de las primeras que se trazaron en el antiguo reino de Granada.
La planta de la Iglesia tiene su antecedente en la de Santa Fé: una cruz inscrita  en un cuadro. La nave central, la capilla mayor y los brazos del crucero se cubren con bóveda de medio cañón y el tramo central del crucero con cúpula y linterna. Destaca como novedad en esta iglesia la colocación de la torre en el centro de la fachada.
Exterior sencillo compuesto de formas simples, muros desnudos, vanos sin armazón y una mampostería sólida que aísla muy bien el interior del exterior. Sobre la puerta se observa un escudo que nos indica su pertenencia al Real Patronato y una ventana semicircular. Se remata la fachada con un reloj, alzándose encima de la torre. Esto da un sentido de unidad, que deriva de la que se hizo para la Encarnación de Loja.
En su interior destacan los retablos, igualmente neoclásicos, con sus columnas decoradas según el orden toscano.
Hay una Inmaculada de la Escuela granadina de Pedro Anastasio Bocanegra. Las restantes fueron destruidas en la guerra civil. 



martes, 3 de diciembre de 2019


REPOSTERÍA.

RECETA DE PESTIÑOS PARA NAVIDAD Y SEMANA SANTA.

Es curioso como las recetas tradicionales, como ésta de pestiños, se convierten en recetas típicas de distintas festividades. De hecho, los pestiños en mi niñez siempre se hacían en Navidad. Después también los preparábamos para Semana Santa, y, por último, ahora también los preparamos en la fiesta de Todos los Santos. Yo creo que son excusas para poder hacerlo durante todo el año sin sentirnos culpables bajo la seducción de tan suculento manjar.

La base de los pestiños es la misma en casi toda la geografía española, una porción de masa frita con forma de pañuelo o lazo. Aunque la terminación es diferente dependiendo de lugar donde los preparemos, desde un simple rebozado en azúcar y canela, pasando por el rebozado exclusivo en miel, en almíbar de miel o en almíbar tradicional como los he preparado yo. Y lo he hecho así porque aquí donde.


       Ingredientes:
·         125 ml. De aceite de oliva virgen extra
·         250 ml. De vino blanco
·         Una corteza de naranja
·         10 gr. de matalahúva (matalahúva, anís verde)
·         500 gr. de harina
·         Para freír:
·         Abundante aceite de oliva virgen extra
·         Para el almíbar:
·         250 ml. De agua
·         500 gr. de azúcar


Las primeras noticias que tenemos sobre la villa son de época andalusí; su nombre procede de este período histórico, y podría tener su origen en la arabización del término latino “vallis”, que significa valle, junto al sufijo ben Allah, que podría traducirse por “Valle de los hijos de Alá”.
Conquistada por los Reyes Católicos, fue cedido a título de señorío a don Juan de Ulloa. Además de la agricultura tradicional en el valle del rio Guadalfeo, hoy  Vélez de Benaudalla goza de gran prestigio por el cultivo de especies tropicales y flores. 
NACIMIENTO DE VÉLEZ DE BENAUDALLA.
Aguas cálidas.
      Desde el corazón geológico de las sierras de Lújar y Lanjarón afloran, ríos subterráneos que llenan las acequias de Vélez. Los nacimientos hacen llegar el agua a la ruta de los molinos y los jardines nazaríes, y esculpen los travertinos del “azud”.

       Las rocas que rodean la pequeña “minilla” de agua se tornan de un color ocre intenso que delata la presencia de minerales de hierro. Forman el canal por el que mana desde el subsuelo para recibir la luz del sol, alimentar ecosistemas y llenar acequias. Surge a borbotones y se remansa en las oquedades de las piedras calcáreas, entre yesos y mármoles, desde donde busca canales por los que acceder a cotas más bajas. Es la imagen y el sonido de los manantiales, que en algunas zonas rurales de la provincia de Granada llaman nacimientos porque es donde el agua comienza su recorrido sobre la superficie de la tierra, por lo que siempre fueron el centro de la evolución de los pueblos. En Vélez de Benaudalla, un territorio donde el agua es protagonista, han sabido interpretar y proteger el valor de sus principales manantiales. (…)
Junto al centro del núcleo urbano, integrado en su callejero, se encuentra una de las surgencias en las que aflora el agua del acuífero subterráneo de las estribaciones de las sierras de Lanjarón (en las faldas de Sierra Nevada) y la cara oeste de la sierra de Lújar. Aguas carbonatadas, casi termales, que manan con una temperatura de 19 grados y gran cantidad de minerales en su composición. El río subterráneo que aparece en el Nacimiento de Vélez, viene desde otro manantial que se encuentra algo más alto y también cerca del pueblo, Fuente Nueva, que forma parte de un grupo de surgencias que aportan el agua necesaria para la totalidad de las acequias tradicionales de una población eminentemente agrícola, además de alimentar y dar energía al conocido como Jardín Nazarí de Vélez y los viejos molinos harineros, englobados en una ruta turística y senderista que podría denominarse Ruta del Agua y los Molinos, que debería terminar con la observación de los impresionantes travertinos calcáreos situados junto al llamado “Azud de Vélez” y el desfiladero de los Vados, en la antigua carretera de Granada a la Costa.

      La primera etapa de esta ruta es el Paseo del Nacimiento. Es el viejo acceso al manantial que se ha convertido en un pequeño parque atravesado por la acequia que transporta hacia el interior del pueblo una parte del agua que fluye en el lugar donde una gran cascada toma el protagonismo del paisaje. Con un caudal importante, llega hasta aquí a través de acequias que la transportan desde el manantial de Fuente Nueva, y forma una poza seminatural en la que aparecen otras sugerencias que manan directamente desde el subsuelo y dan nombre a este paraje: El Nacimiento. Un escaso helecho de gran tamaño, Pteris vittata, flores de la viuda, pequeñas higueras, culandrillos de pozo y berros, crecen en las rocas junto al salto de agua.

      Viejas canalizaciones la llevan desde aquí hasta otras acequias que bajan a bancales de cultivos de primor por la calle Alambique, donde se encuentra un singular sistema de lavaderos públicos que fueron instalados en los primeros años del siglo XX. Pilas de lavar esculpidas en piedra que se suceden a lo largo de la acequia y que, además de servir de pretil, cumplieron durante décadas la función de ayudar a lavar la ropa a los vecinos del lugar.
Tras los lavaderos, las acequias se bifurcan y mueven las piedras de los molinos, los del exterior e interior del Jardín Nazarí, donde también generan una gran cascada, precursora de varias “colas de Caballo” que se desbordan de las acequias camino del gran farallón travertínico en el que finaliza el recorrido del agua del acuífero de Lújar en su viaje para unirse al caudal del Guadalfeo, que procedente de las altas cumbres de Sierra Nevada, inicia en el valle de Vélez, su territorio deltaico.

  Flora / vegetación
Adiantum capillus-veneris (culandrillo de pozo)
Apium nodiflorum
Eriobotrya japónica (Níspero del Japón)
Ficus carica (Higuera)
Hedera hélix (Hiedra)
Malus domestica (Manzano)
Merccuarialis annua
 Pteris vittata
Rorippa nasturtium-aquaticum (Berro)
Samolus valerandi

Trachelium caeruleum (Flor de la viuda)


                                                                                                                                          Autora. Isabel

jueves, 21 de noviembre de 2019

UN POQUITO DE NOSOTROS


UN POQUITO DE NOSOTROS

El alumnado del centro CEPER Rio Guadalfeo de Vélez de Benaudalla, tenemos un grupo de maestr@s que son estupendos, nos dijeron que estaban pensando en hacer un blog para promocionar nuestro pueblo y nuestro centro.
Nos pidieron colaboración y nos pareció estupendo. Poco a poco ya estamos aportando cada uno nuestro granito de arena y estamos muy ilusionados con el nuevo proyecto, pero no nos podía faltar dedicarle una sentidas palabras de agradecimiento a nuestro maestro y amigo Manolo, porque como hemos escrito antes no sólo es nuestro maestro, sino también nuestro compañero, y un excelente amigo y una mejor persona. Siempre con un excelente sentido del humor para aconsejarnos en cualquier momento y siempre de forma positiva y que decir de cómo persona que no sepamos ya, desde aquí le deseamos que su regreso sea pronto a "su casa" y que podamos seguir disfrutando por mucho tiempo de nuestras actividades, viajes etc.
Gracias Manolo, Noelia, Paco, Felipe y Javier
y tantos otros que han pasado por nuestro centro que no menciono pero que también están en nuestro recuerdo.


Ana Mari Sánchez Bonachera

jueves, 14 de noviembre de 2019

HISTORIA DEL CASTILLO DE LOS ULLOA



El castillo de Vélez de Benaudalla hunde sus raíces en la época de reconquista por parte de las Coronas de Castilla y Aragón representados por los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.
Una vez llevada a cabo la reconquista del territorio peninsular del poder musulmán, se fueron creando diferentes tipos de torres, baluartes y fortalezas por todo el territorio peninsular, especialmente en el área de Granada,



último reducto del Reino Nazarí y  símbolo de la resistencia musulmana al empuje cristiano.

De esta forma, se no existen documentos que acrediten fielmente el dato) que entre el año 1494, fecha de la toma de Granada por parte de los supone (puesto que ejércitos cristianos, y el año 1523 se construyó el castillo que domina el pueblo de Vélez de Benaudalla. Durante este tiempo, el señor de la villa, Don Juan de Ulloa, con vistas a poder mantener las incesantes tentativas de sublevación de la todavía existente población morisca de la zona, mandó construir este baluarte defensivo para asentar dentro de él a un batallón que velara por la seguridad y tranquilidad del estrenado dominio cristiano.
Debido al clima bélico que se respiraba en la zona en esta época, pues no sería hasta el 17 de marzo de 1570 cuando se expulsara a los moriscos que aún quedaban asentados en el pueblo de Vélez de Benaudalla, el castillo quedará prácticamente destruido. El posterior paso del tiempo y su uso como fortín durante la invasión francesa, de principios del siglo XIX, harán del castillo una completa ruina, lo cual quedará certificado a mediados del siglo XIX por Mador. A esto también ayudó su posterior uso como corral unido a la falta de interés por la conservación del mismo por parte de las autoridades y la propia población local.
No será hasta



nuestra época, hasta principios de los años noventa, cuando el Ayuntamiento de Vélez de Benaudalla se haga con la propiedad de dicho castillo.  

                                                                                                                 Autora. María moreno

Historia de Vélez

PEQUEÑA HISTORÍA DE VÉLEZ


INFORMACIÓN TURISTICA
Situado en la margen izquierda del río Guadalfeo, frente a los Guájares y al pie de la Sierra de Lújar, Vélez de Benaudalla ofrece un entorno natural muy atractivo. Son recomendables las excursiones por el valle del río de la Toba, accidente natural que separa las sierras del Chaparral y los Guájares, y es aconsejable visitar la Garganta de los Vados, en el desfiladero del río Guadalfeo. De escarpadas paredes, es un lugar apto para las escaladas en roca. Los fines de semana se reúnen en sus inmediaciones deportistas experimentados que, colgados de estas murallas de piedra ascienden lentamente hacia la cima. Y las playas de la Costa Tropical se encuentran apenas a 10 minutos en coche.
Vélez de Benaudalla cuenta asimismo con un rico patrimonio histórico y monumental. Destacan los restos de una mezquita, dentro del casco urbano, y además se conserva perfectamente una fortaleza que fue mandada construir por los Reyes Católicos tras su entrada en el pueblo. Además destaca un frondoso Jardín Nazarí, perteneciente a una almunia de hace más de quinientos años, y la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Rosario. Las fiestas de moros y cristianos, que celebran sus vecinos son unas de las de mayor tradición de la provincia.
HISTORIA
Este municipio aparece citado en fuentes árabes en época muy temprana con motivo de la revuelta maladí del siglo IX y la que se conoce como la batalla de Vélez. En esta época formaba parte de una amplia área territorial que integraba Salobreña y su distrito, dentro de un subconjunto en el que con Vélez se encontraban las alquerías del cercano Valle del río de la Toba. Precisamente en una de esas alquerías, hoy conocida como cortijo de Bernardilla, han aparecido restos de enterramientos de este período.
En 1494 fue concedido en señorío junto con la alquería de Guájar Fondón a don Juan de Ulloa, hijo del alcalde de Almuñécar Rodrigo de Ulloa, y fue repoblada tras la expulsión de los moriscos en el XVI. Modernamente ha optado por el cultivo de productos tropicales y las flores.
GASTRONOMIA

La repostería de esta localidad, que tiene raíces árabes, goza de una bien ganada fama, en especial sus pestiños y roscos. También son muy conocidas las hortalizas y frutas que se cultivan en esta zona. Las cazuelas y el buen pescado no faltan en la mesa veleña. 

                                                                                                   Autora. Rosario Hidalgo.

Calendario

Cámara

Cámara de vigilancia