martes, 3 de diciembre de 2019


REPOSTERÍA.

RECETA DE PESTIÑOS PARA NAVIDAD Y SEMANA SANTA.

Es curioso como las recetas tradicionales, como ésta de pestiños, se convierten en recetas típicas de distintas festividades. De hecho, los pestiños en mi niñez siempre se hacían en Navidad. Después también los preparábamos para Semana Santa, y, por último, ahora también los preparamos en la fiesta de Todos los Santos. Yo creo que son excusas para poder hacerlo durante todo el año sin sentirnos culpables bajo la seducción de tan suculento manjar.

La base de los pestiños es la misma en casi toda la geografía española, una porción de masa frita con forma de pañuelo o lazo. Aunque la terminación es diferente dependiendo de lugar donde los preparemos, desde un simple rebozado en azúcar y canela, pasando por el rebozado exclusivo en miel, en almíbar de miel o en almíbar tradicional como los he preparado yo. Y lo he hecho así porque aquí donde.


       Ingredientes:
·         125 ml. De aceite de oliva virgen extra
·         250 ml. De vino blanco
·         Una corteza de naranja
·         10 gr. de matalahúva (matalahúva, anís verde)
·         500 gr. de harina
·         Para freír:
·         Abundante aceite de oliva virgen extra
·         Para el almíbar:
·         250 ml. De agua
·         500 gr. de azúcar


Las primeras noticias que tenemos sobre la villa son de época andalusí; su nombre procede de este período histórico, y podría tener su origen en la arabización del término latino “vallis”, que significa valle, junto al sufijo ben Allah, que podría traducirse por “Valle de los hijos de Alá”.
Conquistada por los Reyes Católicos, fue cedido a título de señorío a don Juan de Ulloa. Además de la agricultura tradicional en el valle del rio Guadalfeo, hoy  Vélez de Benaudalla goza de gran prestigio por el cultivo de especies tropicales y flores. 
NACIMIENTO DE VÉLEZ DE BENAUDALLA.
Aguas cálidas.
      Desde el corazón geológico de las sierras de Lújar y Lanjarón afloran, ríos subterráneos que llenan las acequias de Vélez. Los nacimientos hacen llegar el agua a la ruta de los molinos y los jardines nazaríes, y esculpen los travertinos del “azud”.

       Las rocas que rodean la pequeña “minilla” de agua se tornan de un color ocre intenso que delata la presencia de minerales de hierro. Forman el canal por el que mana desde el subsuelo para recibir la luz del sol, alimentar ecosistemas y llenar acequias. Surge a borbotones y se remansa en las oquedades de las piedras calcáreas, entre yesos y mármoles, desde donde busca canales por los que acceder a cotas más bajas. Es la imagen y el sonido de los manantiales, que en algunas zonas rurales de la provincia de Granada llaman nacimientos porque es donde el agua comienza su recorrido sobre la superficie de la tierra, por lo que siempre fueron el centro de la evolución de los pueblos. En Vélez de Benaudalla, un territorio donde el agua es protagonista, han sabido interpretar y proteger el valor de sus principales manantiales. (…)
Junto al centro del núcleo urbano, integrado en su callejero, se encuentra una de las surgencias en las que aflora el agua del acuífero subterráneo de las estribaciones de las sierras de Lanjarón (en las faldas de Sierra Nevada) y la cara oeste de la sierra de Lújar. Aguas carbonatadas, casi termales, que manan con una temperatura de 19 grados y gran cantidad de minerales en su composición. El río subterráneo que aparece en el Nacimiento de Vélez, viene desde otro manantial que se encuentra algo más alto y también cerca del pueblo, Fuente Nueva, que forma parte de un grupo de surgencias que aportan el agua necesaria para la totalidad de las acequias tradicionales de una población eminentemente agrícola, además de alimentar y dar energía al conocido como Jardín Nazarí de Vélez y los viejos molinos harineros, englobados en una ruta turística y senderista que podría denominarse Ruta del Agua y los Molinos, que debería terminar con la observación de los impresionantes travertinos calcáreos situados junto al llamado “Azud de Vélez” y el desfiladero de los Vados, en la antigua carretera de Granada a la Costa.

      La primera etapa de esta ruta es el Paseo del Nacimiento. Es el viejo acceso al manantial que se ha convertido en un pequeño parque atravesado por la acequia que transporta hacia el interior del pueblo una parte del agua que fluye en el lugar donde una gran cascada toma el protagonismo del paisaje. Con un caudal importante, llega hasta aquí a través de acequias que la transportan desde el manantial de Fuente Nueva, y forma una poza seminatural en la que aparecen otras sugerencias que manan directamente desde el subsuelo y dan nombre a este paraje: El Nacimiento. Un escaso helecho de gran tamaño, Pteris vittata, flores de la viuda, pequeñas higueras, culandrillos de pozo y berros, crecen en las rocas junto al salto de agua.

      Viejas canalizaciones la llevan desde aquí hasta otras acequias que bajan a bancales de cultivos de primor por la calle Alambique, donde se encuentra un singular sistema de lavaderos públicos que fueron instalados en los primeros años del siglo XX. Pilas de lavar esculpidas en piedra que se suceden a lo largo de la acequia y que, además de servir de pretil, cumplieron durante décadas la función de ayudar a lavar la ropa a los vecinos del lugar.
Tras los lavaderos, las acequias se bifurcan y mueven las piedras de los molinos, los del exterior e interior del Jardín Nazarí, donde también generan una gran cascada, precursora de varias “colas de Caballo” que se desbordan de las acequias camino del gran farallón travertínico en el que finaliza el recorrido del agua del acuífero de Lújar en su viaje para unirse al caudal del Guadalfeo, que procedente de las altas cumbres de Sierra Nevada, inicia en el valle de Vélez, su territorio deltaico.

  Flora / vegetación
Adiantum capillus-veneris (culandrillo de pozo)
Apium nodiflorum
Eriobotrya japónica (Níspero del Japón)
Ficus carica (Higuera)
Hedera hélix (Hiedra)
Malus domestica (Manzano)
Merccuarialis annua
 Pteris vittata
Rorippa nasturtium-aquaticum (Berro)
Samolus valerandi

Trachelium caeruleum (Flor de la viuda)


                                                                                                                                          Autora. Isabel

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